jueves, 20 de julio de 2017

DEPORTE Y ESPECTÁCULO

"Tienes que esperar cosas de ti mismo
antes de poder hacerlas"

Michael Jordan



El reciente triunfo de Garbiñe Muguruza ha servido, una vez más, para que en las redes sociales, en Twitter, se pueda observar a todo tipo de fauna, que aprovecha cualquier resquicio para lanzar su mensaje único y adaptado a cualquier situación. Desde el tipo que defiende que la hispano-venezolana es una traidora a la causa chavista, por decidir representar a España en los eventos internacionales, hasta la intelectual que defiende que existe machismo porque la final no se emitió por la televisión pública (la final de Roland Garrós se emitió en una emisora privada, que compró los derechos a última hora para emitir la semifinal y la final del torneo). Uno intuye que la autora de tal desfachatez y algunos otros entes similares que pululan por ahí, no dudarían en poner el grito en el cielo si el coste de tal retransmisión nos costase a todos los españoles unos cuartos nada desdeñables.
Entre toda esta tropa existe un nivel intermedio, poblado de gente que se apunta al triunfo, viviéndolo como propio (dudo mucho que la triunfadora del torneo comparta los dos millones doscientas mil libras de premio por alzarse con la ensaladera con ninguno de ellos), y que ve en el trabajo realizado por la tenista durante estas dos semanas un reflejo de la grandeza de este país, España; lo que resulta chocante tratándose de un deporte individual, donde prima, además del trabajo, el talento que el deportista trae de serie. Si estos tipos quisieran felicitarse por algo relacionado con la trayectoria de la deportista, podrían vanagloriarse de que la ganadora del trofeo sobre hierba vino a vivir a España a los seis años para poder aprender en una de las mejores academias de tenis del mundo, sita en Barcelona, pero lo demás... También podían felicitarse si la tenista cambiase su domicilio fiscal y lo ubicase en España, en vez de en Suiza, pagando aquí sus impuestos; pero ése es otro cantar.
Sin embargo, existe un cierto número de personas, intuyo que muchas, que ven el triunfo de la deportista como la suma de esfuerzos solitarios, sinsabores, dolores musculares y, en determinados momentos, dudas sobre el camino emprendido. En otras palabras: el éxito como resultado de un esfuerzo anónimo, que no en todos los casos da el resultado apetecido, a pesar del talento. Y eso, querido lector, es el deporte: esfuerzo para alcanzar una meta, que no tiene porque ser un Grand Slam, una Champion o una medalla olímpica. 
Creo haber escrito alguna vez que practico deporte de forma regular. Lo hago porque me encanta y porque con el paso del tiempo, a pesar de disminuir mis facultades, encuentro unos nuevos límites que superar y una gran satisfacción cuando lo consigo. No se trata de ganar competiciones, a las que no me presento; el objetivo es conocerme, proponerme retos nuevos, por lo general pequeños, que aumenten, aún más, mis ganas de practicar actividad física. Eso, y en los deportes de equipo compartir un rato con compañeros y rivales, es la esencia del deporte. Lo que vemos en nuestras pantallas, por lo general, se puede asimilar más con el espectáculo de unos tipos con una capacidad innata para practicar una determinada especialidad, que con la esencia del deporte, aunque ellos practiquen ese deporte, siendo los mejores del mundo en su especialidad. En el fondo Messi, Ronaldo, Lebron James o Garbiñe no difieren en nada de los héroes de las Olimpiadas en la Grecia clásica o de los gladiadores o aurigas romanos afamados. Intuyo que toda sociedad necesita sus figuras relevantes relacionadas con el mundo del espectáculo, que pueden convertirse en émulos donde mirarse, los niños como modelo y los adultos si su comportamiento extradeportivo resulta un modelo moral a seguir (creo que aquí no se puede incluir al deportista que más dinero ha ganado en los últimos tiempos, Floyd Mayweather).
En realidad, lo que la gran mayoría de la gente practicamos es deporte para sentirnos bien e intentar conocer nuestros límites reales. Una de las experiencias más extrañas, y divertidas, consiste en, tras unas jarras de cerveza, o tras unas copas, empezar a hablar entre amigos de los deportes que practicamos, del esfuerzo, de la sensación de bienestar tras la ducha, siendo lo mejor de todo, que todos sentimos las mismas sensaciones, todos tenemos días malos, días de plenitud y que no nos cuesta nada traducir el nombre que cada uno a puesto a esas sensaciones. Eso es el deporte, y puede que una resaca al día siguiente. Y, lo curioso, es que todos los que practicamos deporte sabemos que detrás del triunfo de Garbiñe se encuentran muchas horas, días, meses, años de trabajo, de esfuerzo, de dolor, de dudas, de superación, porque, que nadie lo olvide, en eso consiste el deporte.
Un saludo.

domingo, 16 de julio de 2017

DIECISIETE DÍAS

Diecisiete días pueden suponer una muesca en una vida o un cúmulo de experiencias intensas de diverso cariz. Estos últimos diecisiete días de mi existencia se han asemejado más a un tobogán sin fin, con virajes continuos y recovecos inesperados (tal vez en los últimos tiempos casi todo se pueda comparar a un cúmulo de situaciones diversas e interesantes). Diecisiete días que no han sido míos, pero sí para mí. 
Ha habido momentos para contestar, sin preparación previa, por qué Alá es un dios. No creo haber salido mal parado respondiendo que es un dios porque sus seguidores creen que su dios, como el resto de dioses, creó el mundo, los animales, el hombre y a éste le dijo como tenia que vivir. Lo único que varía entre Alá y otros dioses es la forma de crear el mundo y al hombre y algunas normas sobre como vivir.
Durante un rato he conseguido rescatar el gusto, que no recuerdo cuando perdió, de mi peque por hacer rutas por el campo. Aunque haya sido en un paraje entre eucaliptos y pinos (algún roble joven pugnaba por recobrar a los moradores originales) el marco que envolvía el camino, mar límpido y frío, constituía un aderezo sin igual. Culminar la marcha en una playa, considerada por alguna revista de renombre como una de las mejores del mundo (una chorrada como otra cualquiera), constituyó un buen colofón.
Al fin conseguimos rendir a ese fonema vibrante y malvado que tanto se resistía. El esfuerzo, tan poco reconfortante para él como para mí, se convirtió en la casi total generalización. Reír, perrear, desbarrar, repetir... (Gracias Javi y Pilar).
Un cine, una película para niños y toda la música de los años ochenta como banda sonora del largometraje.  Recordar, al lado de tu hijo, todo aquello que viviste y que él no llega a comprender. Él también tendrá su banda sonora de juventud. Ésa que a su hijo, o a sus hijos, si los tiene, les sonará a chino y bastante apolillada.
El primer día, ferias y carruseles. Sus amigos. Algún amigo mío. Gente conocida, una cierta cantidad, envuelta en la distancia de una vida anterior, que cada vez considero más vacía y carente de sentido alguno. Buscando diagnóstico a dolores físicos, que desparecieron sin más, como desparecieron los lugares comunes, que nunca existieron.
Un cumpleaños, para él. Un rato de descanso para mí.
Minimizar situaciones que para él resultan importantes en ese momento. La confianza para contarte esas cosas importantes, a veces poco adecuadas para los oídos de un progenitor. Explicar que no todo el mundo nos debe caer bien. Explicar que la gente no es buena ni mala por su religión, por sus ideas políticas o por otro tipo de etiquetas. Explicar que a las personas se las puede considerar buenas o malas por sus actos.
Comer con amigos. Adueñarse de la expresión de un crío de su edad: ¡Qué pereza! Adquirir una banda sonora de dos letras para dieciséis días. Intercalar las dos palabras con: "He sido muy malo", extraído de la película con temas de los ochenta.
Un poco de arte. Visita a un museo de arte contemporáneo. Alucinar con Salvador Dalí y con el surrealismo, en especial por la gran cantidad de penes que aparecen en los grabados que vimos. Un pequeño no se olvidará de Salvador Dalí ni del surrealismo, aunque sea por sus representaciones fálicas. Picasso, Magritte o Juan Gris, entre otros, parecieron llamar menos su atención. Por cierto, descubrí una obra de Tápies que me gustó. Jamás pensé que pudiera ocurrir. 
Parque, mucho parque. Patín, fuente,  agua, pistolas de agua, ropa mojada, niños y niñas (alguna gitana) para jugar y pasar el rato. 
Mis amigos. No todos, pero casi. Los de siempre. Comer, beber, jugar con mi hijo, querer a mi hijo. Mis amigos. 
Nueva comida en la carta gastronómica del pequeño: rape. Me encanta que pruebe cosas y que, algunas de ellas, entren a formar parte de su repertorio. Me gusta hacer un esfuerzo e ir, de vez en cuando, a algún buen restaurante, para que pruebe cosas nuevas, que yo he pedido para mí. 
La diferencia entre unos mejillones al vapor comidos al ladito del mar, del que se han extraído (las bateas afloran unos kilómetros más allá) y unos con la salsa típica, en teoría los mejores de la ciudad, en un lugar de interior, resulta abismal. 
Mañana de vermú, algunos artesanos y de picoteo. Noche, lluviosa, de cerveza y picoteo. Cervezas y picoteo. Amigos. Gente que se ama. Gente que supo crear su forma de vida. Personas que se buscan aún. 
Entro una red social. Los mismos tontos hablando de referéndum y machismo con cualquier (una gilipollas aseguraba  por no emitir el partido de Garbiñe en la televisión pública era machismo). El mundo, ahí fuera, sigue teniendo el mismo nivel de cretinos que hace diecisiete días. Los cretinos que, en nombre de una pretendida vanguardia, destrozan la vida a personas inocentes y a niños, que unidos a los cretinos de derechas que, en este caso, no lo ocultan conforman una fauna de subhumanos que sólo destilan odio, del cual viven moral y, en ciertos casos, económicamente. 
Diecisiete días dan para que te pare la Guardia Civil en un segundo control de carretera en menos de doscientos kilómetros y te pregunten por un bate de béisbol de plástico duro y hueco por completo. Cuando el de la pestañí cogió el minúsculo bate y comprobó que se trataba de un juguete, no creo que sobrepase los cien gramos de peso, y tras echar un vistazo al maletero y ver la sombrilla, la nevera y las palas de playa concluyó con rapidez su recién iniciado registro visual, porque debió pensar que poco atentando podíamos cometer un niño y yo con semejante arsenal. La escena del bate de béisbol creo que le resultó tan surrealista al de verde como a mí. O eso creí ver cuando le miré tras comprobar que en una revista infantil de cuatro euros no suelen regalar armas de destrucción masiva, aunque tengan forma de herramienta beisbolera. 
Un pez globo y un marrajo, ambos tratados por un taxidermista, constituyen lo inesperado que consigue fascinar a un niño que ha escuchado hablar del veneno del pez globo y de la ferocidad de los tiburones, pero que nunca ha tenido uno en sus manos. 
Se me olvidaba Manolo, esa langosta gigante de goma, inflable, que ocupaba una parte significativa de la piscina. Manolo, el indomable Manolo, que cuando parecía que ya se había conseguido subir encima de él parecía empujar a mi pequeño jinete al fondo de la piscina. 

miércoles, 12 de julio de 2017

VISTO EN LAS REDES









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En 4°  de Educación Primaria se estudia qué es un mamífero. 


lunes, 10 de julio de 2017

MICRORRELATOS

Enterrado bajo varios metros de nieve, en una perdida zona del Himalaya, sabía que moriría en breve. Había conseguido sobrevivir, en un primer momento, al alud, pero sabía que la gruesa capa nívea acabaría convirtiéndose en su sepultura. Su último pensamiento fue para su hijo. Deseó con todas sus fuerzas que él fuese capaz de ser el primer el ser humano en coronar, por aquella vía que a él le iba costar la vía, la montaña en la que estaba abandonando la vida.



Ella se enamoró de su profesor de su Biología. Él se dio cuenta y aceptó el reto. Ellos acabaron convirtiéndose en pareja. Ella se sintió orgullosa de conquistar a un hombre mucho más mayor y de gran cultura. 
Unos años después una alumna se enamoró de su profesor de Biología. Él se dio cuenta y aceptó el reto. Ellos acabaron convirtiéndose en pareja. Él se sintió orgulloso de seguir conquistando a mujeres jóvenes y atractivas.




Se comprometía a devolver todo lo cobrado. No tenía ningún problema en ello. En la publicidad de su negocio aparecía con letra destacada: "En caso de no satisfacer sus expectativas devolvemos el dinero recibido". Sin embargo, el furioso cliente no parece tener bastante con lo pecuniario. La predicción del adivino le empujó a tomar unas decisiones que se demostraron erróneas y que habían convertido su existencia en un infierno. Ahora, el iracundo reclamante, sabiendo que no podría recuperar su anterior vida , sólo quería cobrarse, cuchillo en mano, su deuda, acabando con la de la persona que había utilizado las cartas para destrozar la suya.




Estudió Filosofía porque le apasionaban cuestiones como el bien o el mal. Llevaba años, más de dos décadas, leyendo y escribiendo sobre estos conceptos, sintiéndose uno de los mayores expertos sobre el tema. Durante el proceso de divorcio pudo comprobar como un abogado sin escrúpulos y una expareja despechada y ambiciosa, aprendió que el amor puede convertirse en una forma de mal poderosa y destructiva.




Luchó duro para que su pequeño país lograse la independencia. Varios años de cárcel, reuniones clandestinas, golpes recibidos en comisaria... Y hoy, logrado el objetivo, situado frente al televisor comprueba que entre los ministros  del nuevo Gobierno de su país se encuentra su antiguo jefe, el mismo que le hizo la vida imposible a él por su nacionalismo y que, hasta hace bien poco, se alienaba con los ocupantes de su país. 




Comprobó que todo se encontraba en su sitio. Rezó por última vez. Cuando vio a su hijo bailando, a unos pocos metros de él, no pudo hacer nada. Acababa de activar el mecanismo de activación de su cinturón explosivo. 

miércoles, 5 de julio de 2017

DISTOPÍA Y REALIDAD.

“La oscuridad no puede sacarnos de la oscuridad. 
Solo la luz puede hacerlo. 
El odio no puede sacarnos del odio. 
Solo el amor puede hacerlo”.

Martin Luther King


Esta noticia recoge todas las incongruencias en que ciertos movimientos han caído con su forma de intentar imponer una visión parcial, e interesada, de la realidad. 


Leyes ad hoc, realizadas por un gobierno para fidelizar a colectivos, que a la vez se benefician de subvenciones de ése y del posterior gobierno. Buenos y malos por decreto. Problemas que siguen existiendo y que a casi nadie parece interesar erradicar. Visión deformada y caricaturesca de la realidad; cuestiones individuales utilizadas como categoría. Castigo, mucho castigo, porque su moral se basa en el castigo para los que no piensan como ellos... Un cóctel perfecto para que los fanáticos de siempre de arracimen en torno a nuevos temas, sobre los que sólo ellos pueden entender y opinar y sobre los que crear una moral única. Los sucesores de los nacionalcatólicos, muchos de ellos autodenominados progres, aprendieron de sus mayores la importancia de adueñarse de la moral colectiva.


Entre esos nuevos temas se encuentra la desigualdad de salarios entre el hombre y la mujer. Merece la pena ver este extracto de un programa de la La Sexta, donde expertos en el tema aportan una visión diferente.



¡Vaya! Parece que la verdad no se parece a lo que nos presentan unos y otros. Excepto en un aspecto: sí existe una diferencia clara entre lo que cobran los hombres directivos y las mujeres directivas. ¡A ver si todo esta movida va a ser por eso! Porque jamás hemos visto pedir que haya igual número de mineros que de de mineras, ni de fontaneros que de fontaneras, de conductores de autobuses hombres y mujeres. Tal vez todo ello sea, porque la conductora de autobús, de una conocida compañía de origen asturiano, con la que me cruzo todos los días cuando voy a currar, se ha tenido que currar aprobar las psicotécnicos, de más de tres horas de duración, ella sola, para poder trabajar, igual que sus compañeros, en dicha empresa. Tal vez sólo sea eso: hay gente que consigue cosas por mérito propio y otras que aspiran a medrar en puestos de consejos de dirección asignados de manera digital. Sería interesante recordar donde han acabado algunas de las mujeres de este país que han clamado por la igualdad salarial, incluso desde un ministerio. Le puedo asegurar al lector que en la ONU cobran mucho más que la mujer conductora de autobús de la que hablaba hace un momento.


Volviendo a lo de la violencia en la pareja, merece la pena echar un vistazo a esta noticia:

http://www.elconfidencial.com/espana/2017-06-27/maltrato-gay-lesbianas-intragenero-violencia-lgtb_1404557/

Los datos, exagerados o no, están ahí. No sólo están ahí, sino que de aproximarse a la realidad, mostrarían  dos hechos importantes: las mujeres homosexuales maltratan con mayor frecuencia que los hombres homosexuales y el maltrato en las relaciones se da en un porcentaje muy alto. Intuyo que estos datos no los va a airear Boris Izaguirre o alguno de los voceros del Grupo Prisa o de eldiario.es, se les podía desbaratar el tinglado y no es cuestión de eso. Su mundo de heteros blancos malos y opresores, heteropatriarcado creo que lo llaman, se les podía desmoronar y tendrían que molestarse en hacer periodismo.

Imaginemos que en un país la primera causa de muerte no natural, unas cuatro mil personas por año (más del doble que la segunda, los accidentes de tráfico), no interesa a casi nadie.
Imaginemos que en ese país no existen campañas para prevenir que el número de personas muertas por esa causa aumente cada año.
Imaginemos que, sin embargo, en ese mismo país se destinan miles de millones de euros a causas de muerte no natural que generan unas sesenta muertes al año.
Imaginemos que de esas casi cuatro mil personas muertas al año, unas tres mil sean hombres y algo menos de mil mujeres.
Imaginemos que ese país se llama España y esa causa de muerte se llama suicidio.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/03/30/56fb9dc5ca47413d358b4604.html

Dejemos de imaginar, por desgracia es la realidad, pero, obviamente, no merece la pena mostrar una verdad sórdida y dolorosa. Sigamos haciendo carreras por la mujer, desfiles con carrozas patrocinadas por grandes multinacionales, que despiden a empleados por ir a la huelga:


http://www.publico.es/sociedad/trabajadores-deliveroo-despedidos-apoyar-huelga-repartidores.html

Folklore, neoliberalismo y causas elegidas, y deformadas, hasta la caricatura, para que tener al personal entretenido y controlado.
Un saludo.

domingo, 2 de julio de 2017

EL LIBRO INCOMPLETO

¡Calla!, pensó. ¡Olvida esos pensamientos! No te van a llevar a ningún sitio bueno. Acabarás enloqueciendo. Sus ojos parecieron seguir las órdenes que su cerebro dictaban y alzó los ojos, hasta fijarse en el ponente, al que desde hacía un rato no escuchaba. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos desmedidos que hacía, no conseguía borrar por completo esos pensamientos de su cabeza y las palabras del tipo situado frente a ella en una tarima parecían no tener significado alguno.
Unos minutos después los aplausos dirigidos al orador, que había concluido su exposición, consiguieron borrar, de forma provisional, sus idas y venidas mentales. Aplaudió para unirse en este gesto al resto de asistentes. Se levantó y se dispuso a unirse a una incipiente fila, que en esos momentos se estaba formando, con el objetivo de conseguir la firma del sujeto al que apenas había prestado atención. 
No tuvo que esperar mucho para poder entregar el libro que llevaba al hombre de mediana edad que lo había escrito, para que estampase su firma en él y escribiese unas palabras, a modo de dedicatoria.
- ¡Buenas tardes! ¿Le gustó el libro?, preguntó el autor del mismo. 
Está muy bien escrito - repuso ella -. Y, sí, sus consejos me han servido para superar, o comenzar a superar, una situación difícil. ¡Muchas gracias! - continuó ella. 
- Me alegra saber que mis ideas pueden servir de ayuda a mis lectores - explicó el escritor -. Hay gente que considera que los libros de autoayuda los escribimos unos desaprensivos, que sólo queremos sacar dinero fácil a personas vulnerables y desamparadas.
- Pues, en mi caso, creo que no ha sido así - afirmó la mujer -. Sus ideas me están ayudando a aclarar mis ideas y a espantar mis miedos, aunque aún queden cosas por conseguir - concluyó, mientras se comenzaba a vislumbrar una franca sonrisa en su rostro.
- ¿Cómo se llama?- preguntó él, mientras abría el libro para escribir en él una dedicatoria.
- María - fue la escueta repuesta de ella.
- María, termino a las ocho de firmar en esta librería. Si te apetece, podemos tomar algo después - propuso el escritor.
Ella, desconcertada, se limitó a asentir bajando y subiendo su cabeza.
- ¿Conoces la cafetería Magisterio?
Un nuevo movimiento afirmativo de la mujer sirvió de confirmación.
- ¿Te parece bien a las ocho y media allí?
- Sí. ¡Perfecto! Allí estaré - afirmó María mientras cogía su libro.



María llego cinco minutos tarde al lugar de la cita. Él, Carlos, ya se encontraba allí. Ambos se saludaron con una sonrisa. La de él transmitía seguridad. La de ella timidez.
Él se levantó del sitio que ocupaba en una mesa y la agradeció que hubiese venido a la cita. María dijo que era un placer.
Tras el momento inicial establecieron una conversación animada, vertebrada en un principio por lo que les unía: los problemas de María y las soluciones a los mismos que consideraba había encontrado en el libro que tenía la firma del hombre que se encontraba frente a ella. Durante unos segundos el silencio se interpuso entre ellos. Sus miradas se encontraron por encima de ese silencio. Los ojos verdes de ambos se contaron muchas cosas. Tantas que en el rostro de ambos apareció una sonrisa, en la que ya no había atisbo de seguridad o timidez. Si un experto en sonrisas las hubiese analizado, casi seguro, que hubiese encontrado, por encima de todo, futuro.


"Agradezco este premio que se me concede. Me llena de orgullo ser el escritor que más libros ha vendido en este país durante año que acaba de concluir. Considero que parte de mi éxito, de mi modesto éxito, se lo debo a mi mujer, María. Estos tres años junto a ella han sido magníficos. María, eres el mejor libro de autoayuda que podía leer y tener. Todos este tiempo junto a mí me han ayudado a crecer y, por qué no decirlo, a contribuido de manera fundamental a que sepa en que consiste la felicidad. Gracias por todo ello.
Gracias también a mi familia, a mis lectores, a mi sufrido editor y a todos aquellos que han contribuido, de una u otra forma, a que ahora esté aquí, recogiendo este premio frente a todos ustedes".


El número que aparecía en la pantalla de su teléfono móvil no lo tenía registrado, pero tampoco le extrañó porque, dos semanas después de recoger el premio por su éxito literario, seguía recibiendo felicitaciones de personas que no conocía o con las que hacía tiempo había perdido el contacto.
 Pulsó el botón verde del aparato y, tras decir: "Diga", una voz desconocida preguntó: "¿Es usted Carlos Cantalejo Martín?". "Sí. ¿Con quién hablo?". "Soy el inspector Lucas, de la Policía. Le llamo para poner en su conocimiento que, María Carbonero Carro, su mujer según nuestro registro, ha sufrido un accidente de tráfico y se encuentra hospitalizada en el Clínico. Lo siento".
Cuando Carlos describe, tiempo después, lo que recuerda del período que transcurrió a continuación siempre dice lo mismo: incertidumbre, miedo y, al final,  vacío, cuando en el hospital le comunicaron que su esposa había fallecido, sin que pudiesen hacer nada por evitarlo.


Había transcurrido un mes y medio desde la muerte de María y, por fin, se sintió con fuerzas para organizar sus objetos personales, aunque aún no había decidido qué hacer con ellos. Iría improvisando sobre la marcha.
Cuando abrió en primer lugar el cajón donde ella guardaba su ropa interior, sintió que profanaba la intimidad de María; pero también sabía que no tendría que pensar que hacer con ella, porque iría a un contenedor de basura, dentro de la bolsa que tenía en su mano izquierda. Sin embargo, la aparición de un sobre con el mensaje: "Para Carlos", semiescondido entre la ropa del cajón, trastocó los planes iniciales y provocó un aumento en la frecuencia cardíaca del destinatario de la misiva. No dudó ni un momento en rasgar el papel y sacar la única hoja que contenía, desdoblándola para leerla.

"No sé si habrá pasado un día, un mes o un año desde mi muerte, pero sé que cuando leas esto habré muerto. Imagino que te extrañará que haya escrito una nota previa a mi muerte inesperada. Todo tiene una explicación, más sencilla de lo que pudiera parecer.
Cuando nos conocimos (quedé atrapada en tu sonrisa y en la seguridad que transmitías), yo buscaba ordenar mis ideas, mis sentimientos sobre todo, aprendiendo a quererme y, sobre todo, aprendiendo a disfrutar de ser querida. Tu libro me hizo comprender que mi mayor problema residía en la dificultad para apreciar que a otras personas me querían o, incluso, que me amaban. Me sentía vacía, sola, sin nadie a quien importase a mi alrededor. 
Para mí constituyó un descubrimiento crucial saber que mi problema residía en mí, en mi forma de interpretar el mundo. El diagnóstico que encontré en tu libro, diría que en ti, no podía ser más certero. Cuando comenzamos a salir, a formar una pareja, pensé que las cosas sólo podían ir a mejor. De hecho, por primera vez en mi vida me sentí querida. No recordaba haber tenido esa sensación ni tan siquiera de pequeña, con mis padres, que, visto en perspectiva, me querían con locura. Sin embargo, el tiempo fue pasando, tampoco tanto tiempo; en unos meses volví a sentir la misma sensación. La sensación de soledad, de falta de cariño, de amor. Sonreía, sí, pero me sentía como un cuadro cubista, en el que diversas perspectivas conviven en un mismo ser. La sonrisa ocultaba la soledad que me autoimponía. Me habías ayudado a diagnosticar mi tumor anímico, pero parecía que no se podía hacer nada para detener la metástasis en que se había convertido. Por dentro era infeliz. Aunque no llorase, creo que lo he hecho dos o tres veces en mi vida, la tristeza me anegaba. Las sonrisas, las conversaciones en los actos públicos, todo aquello que quieras pensar que contradecían mi pena, mi dolor, no eran más que una práctica aprendida durante de pequeña, para no molestar, para pasar desapercibida, para no molestar a todas esas personas a las que creía no importar.
Tu libro me sirvió para conocerme, pero no para sanarme. En realidad debería haber escrito tú me serviste para conocerme, pero no para sanarme. De nuevo, releyendo la frase anterior, me doy cuenta de que me he vuelto a equivocar. Tú no eres el culpable de que yo no haya cambiado. De que yo no haya aprendido a disfrutar de lo que otras personas me ofrecen. La única culpable, si alguien tiene la culpa de esto, soy yo. 
No sé cuanto tiempo más podré aguantar esta situación, intuyo que poco. Llevo varias semanas dándole vueltas a la posibilidad de acabar con todo. Simular un accidente de tráfico, una forma de suicidio relativamente común, me parece la mejor opción. Todo parecerá algo fortuito, no premeditado y, de cara a tu público, tu imagen positiva no sufrirá merma, al contrario, se te verá como el afligido viudo. Míralo como una forma de compensar mi imposibilidad de sentirme amada por ti, a pesar de todos tus esfuerzos por demostrármelo.
Siento no haber sido capaz de hacer más".

Acabó de leer y acto seguido, casi como si la persona que llamaba supiese de la importancia que tenía no interrumpir la lectura que acababa de finalizar, sonó su teléfono móvil. Aturdido, con voz apagada, contestó a su representante, que le llamaba para recordarle que en un par de horas debía estar en una superficie comercial, para presentar su última libro de autoayuda.

miércoles, 28 de junio de 2017

ESCUCHAR, VIVIR, MORIR.

No debe resultar tan difícil comprender que cuando una persona cuenta cualquier cuestión que a él le produce malestar, tristeza,  dolor... lo hace por dos cosas: 
  • Porque tiene necesidad de hablar con alguien, de expresar aquello que le está preocupando, cuando no devorando por dentro.
  • Porque la persona destinataria de ese lamento, queja, desahogo alguien especial, en una u otra forma,  para aquel que necesita ese desahogo.
Sin embargo, existe un cierto tipo de receptor que insiste en quitar importancia a todo aquello que otra persona, afligida por lo cualquier circunstancia, le narra. Frases como: "Eso es normal". "No te vas a morir por eso". "Te quejas por todo"... Suelen constituir la respuesta normal, con cierta frecuencia, ante la expresión de angustia de otra persona. 
Existe la otra vertiente del asunto: las personas que parecen querer implicarse tanto en las cuestiones de los demás, que un observador externo puede tener la impresión de que el trauma lo han sufrido ello, en vez de la persona que narra su experiencia y sus sentimientos. En esta tropa se pueden identificar un revolutum donde conviven en perfecta armonía cotillas patológicos y gente salvadora de almas ajenas, dispuesta a dar consejos sobre el camino correcto, que, en el fondo, son personas más vacías que el depósito de un coche tras un viaje de mil kilómetros sin repostar. 
Creo que Aristóteles situó en el punto medio la virtud (una estupidez muy vistosa), que en este caso puede ser de perfecta aplicación. Se trata del punto medio porque basta con un poquito de empatía para que la otra persona se lleve la impresión de que su penar interesa a alguien. Se trata del punto medio porque sólo se trata de escucha activa. De devolver a quien lo necesita la sensación de que su situación le interesa a alguien. Unas palabras de consuelo; decir: "Debes estar pasándolo muy mal"...
En realidad, quien cuenta sus problemas no espera que quien les escucha arregle su vida. Sólo busca sentirse comprendido, apoyado y/o de que no se encuentra en la más absoluta soledad. No espera soluciones a lo que le ocurre, porque en ese momento lo que debe hacer es asimilar lo ocurrido, para, de manera posterior, elaborarlo, abordándolo de una manera eficaz y correcta, bien con ayuda, bien por sus propios medios. Pero, en ese momento de la queja, lo que el individuo necesita (lo que todos necesitamos o hemos necesitado) se puede resumir en sentirse escuchado, querido. Tal vez por ello no entiendo que cuando se dirige a otra persona para manifestar su estado en ese momento, se le conmine a olvidarlo, a minimizarlo, a callar. 



Creo que todos tenemos la necesidad de sentirnos queridos, amados, respetados en nuestro entorno. Todo tenemos la necesidad de sentirnos importantes para otras personas y/o por nuestras acciones. Tal vez, lo que difiera entre unos y otros sea la cantidad de personas que necesitemos para sentirnos queridos, amados y, en mayor medida, respetados. Existen gente que necesita un pequeño círculo, el indispensable para tener cubiertas sus necesidad de cariño, afecto, reconomiento, mientras que otra necesitan poseer un amplio círculo de gente a su alrededor que, de una u otra manera, proporcione esos necesidades afectivas.
Considero que se habla poco de este asunto en una sociedad en la que los altavoces son unos medios copados por la visión economicista del sistema. En la que estar (acudir) resulta más importa que ser (vivir) y en la que tener (poseer) resulta más determinante que sentir (vivir). 
La necesidad de sentirse querido tiene un reverso: la necesidad de querer, de amar. Y es en este juego, la necesidad de sentirse y la necesidad de querer, amar, donde se establece buena parte de nuestra vida adulta. La alegría, la soledad, el amor, la frustración, el amanecer, la noche... Todo se mueve en ese invisible espacio que gira en torno a dar y recibir. 



Mientras la vida es un relativo, la muerte, no hay duda, constituye un absoluto. En nuestro período vital hemos ido cambiando, de manera más o menos consciente, para adaptarnos a las diferentes situaciones, que van desde tener hijos a experiencias horrendas vividas. Sin embargo, la muerte supone la inmovilidad, el vacío, la nada. No podemos hacer por adaptarnos a ella. Al menos no podemos hacer nada cuando morimos. Si podemos cambiar, de hecho lo hacemos, cuando vamos envejeciendo. La muerte pasa de ser un ente lejano, que parece nunca va a llegar, a un compañero de viaje cada vez más frecuente. Perdemos seres queridos. Personas que apreciamos también pierden seres queridos. Fallecen personas de nuestro entorno... En ese momento la muerte parece más real que unos años antes y, en ese mismo momento, o algo después, empiezamos a negociar con la idea de nuestra finitud. Nos sentimos, si cabe, más vulnerables, pero, a la vez, comprendemos que tenemos un tesoro llamado vida. Un tesoro que no lo hemos buscado, pero del que no queremos deshacernos, porque sabemos que no tendremos otro después (a no ser que creas en la reencarnación, pero te puede tocar tener un tesoro en forma de lombriz). En ese momento, sabes que tus seres queridos fallecidos vivirán siempre, en tu recuerdo, en el recuerdo que tú quieras formar de esas personas. Y es en ese momento, o un poco después, cuando sabes que vas a morir un día de estos, pero mientras eso ocurre, sólo debe preocuparte regar tu jardín para que florezca lo más bonito posible.

lunes, 26 de junio de 2017

IDIOTARIO (LXXXIX)

Alimentos afrodisíacos: responsabilizar de las ganas de echar un polvo a determinados alimentos.
 

Época de vacas flacas: período de tiempo en que los ciudadanos son más pobres y los ricos encuentran oportunidades para ser aún más ricos.


Fábula: promesa electoral.


Homeopatía: pretendido método curativo, basado en el uso de muy pequeñas cantidades de sustancias, que cuestan un precio muy grande.


Música militar: género musical que como el elctro latino, el house o Melendi tienen mucho de género y poco de musical.


Película de acción: narración audiovisual sobre una de las partes iguales en que se divide el capital de una sociedad anónima.


Rayos X: forma de energía radiante relacionada con el mundo de la pornografía.


Separación de bienes: régimen matrimonial por el que se regulan las relaciones económicas de una pareja, que en muchas ocasiones se firma para cuando llegue el momento de la separación de te vas.


SMS: Prehistoria.

jueves, 22 de junio de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (21-6-2017)

Se acercan las vacaciones, querido diario, y ya están aquí las sesiones de evaluación. En estos momentos uno piensa en la importancia de la autorregulación de los alumnos y de la autogestión de los propios grupos en lo referido a sus dinámicas. Resulta obvio decir que la autorregulación y la autogestión, siempre en función del nivel madurativo de alumnos y grupos, no surge de la nada, instaurándose de repente en los alumnos por arte de birlibirloque. De igual manera, ciertos alumnos tendrán más facilidad para alcanzar este control interno que otros; bien por nivel de madurez, por tener, o no, modelos a los que seguir en su hogar, por...
Este proceso, desde mi punto de vista, se produce cuando el alumno pasa de depender en exclusiva de los reforzadores externos tras cada acción, a interiorizar que una lo que lo hace resulta bueno, en esencia, para él. No se trata de un proceso de un día, ni de un año, en muchas ocasiones, pero, sin duda, se trata de algo gratificante, que ayuda a crecer a los chavales en aspectos sociales y morales. 
La diferencia entre la autorregulación y la autogestión y hacer las cosas "porque lo dice el maestro" reside en que en el primer caso existe una motivación intrínseca y en el segundo existe una motivación extrínsenca, que funciona en torno a lo que opinen o la actuación de los demás (en especial los adultos).
Todo estos aspectos merecen ser desarrollados con calma y mayor amplitud, caro diario, pero con este calor y la cercanía de la desconexión vacacional, no parece el mejor momento para hablar de cuestiones serias.
Hablando de calor, y de calores, uno no puede dejar de contemplar con estupor y, por qué no decirlo, con indignación, las "medidas" lanzadas por políticos para hacer frente a la ola de calor que estos días se ha enseñoreado de nuestro país. Desde el fulano que propuso lo del abanico, hasta esa otra que habló de abrir las ventanas en los momentos apropiados (las seis de la mañana), de llevar a los niños a los lugares más frescos de los centros... Cuando uno escucha o lee estas perlas se hace una serie de preguntas, pero, la fundamental es: ¿Cómo han llegado esas personas a ocupar un cargo político, pagado con el dinero de todos? ¿No existe gente más capaz? También surge otra duda: Nosotros, los funcionarios, no tenemos capacidad para remover a toda esta serie de intelectuales de su cargo, pero ¿y los padres? Los padres, como ciudadanos y, sobre todo, como votantes, ¿no deberían movilizarse para que a gente, que no tiene la capacidad para mirar por el bienestar de sus hijos, se les arroje del sillón y vuelvan a ser lo que fueren en su vida anterior? 
Tal vez, querido amigo, estas altas temperaturas me hayan convertido en un exaltado, émulo de Robespierre, o, tal vez, sólo esté hasta el gorro de escuchar "ideas felices" de personas que cobran dinero de todos nosotros por no molestarse en callarse o en escuchar.
En estas fechas reaparece la eterna cantinela sobre las largas vacaciones de los docentes y lo bien que vivimos. No seré yo quien diga que tenemos poco tiempo de descanso, pero tampoco seré yo quien dé la razón a aquellos que largan este mantra a modo de reproche. Aunque antes me ofendía más, desde hace un tiempo considero que este tipo de prédicas insanas las hacen personas que no se dan cuenta de que lo mejor para todos es que nos igualemos, pero en lo bueno. De qué le sirve a alguien que yo tenga menos vacaciones, si él sigue teniendo 22 días. 
Esto me lleva a pensar que en nuestras aulas deberíamos enseñar a nuestros alumnos que lo importante no es restar a los demás, sino conseguir llegar a tener lo bueno que tienen los demás. Luchar para alcanzar los derechos que otras personas tienen y que, por lo que sea, nosotros no tenemos. Tal vez, si incidiésemos en eso a medio plazo tendríamos un mundo un poco más justo y unas personas formadas para llevar una vida en sociedad mucho más plena.
Tengo mucho calor y no es cuestión de seguir aquí torturándonos, por lo que, en otra ocasión, seguiré escribiéndote mis preocupaciones y mis dichas.
¡Felices vacaciones! Nos vemos pronto.

domingo, 18 de junio de 2017

UNA HISTORIA DE LA BANCA

"Si quieres conocer el valor del dinero,
trata de pedirlo prestado".

Benjamin Franklin

A veces resulta divertido, o irritante, según se miré, echar la vista atrás. Pero, en todo caso, se vuelve imprescindible. Tras lo sucedido con el Banco Popular a uno le viene a la cabeza la cantidad de elogios que recibió su anterior presidente, Ángel Ron, que, según los "expertos" y voceros mediáticos llevó a la entidad a ser la más rentable de Europa. 




http://www.apie.es/asi-fue-la-entrega-de-los-premios-tintero-y-secante-2015/

Elogios, por la gestión. Elogios por su capacidad de comunicar. Elogios por... su dinero y su participación en los medios, por qué no decirlo. Elogios de los que nadie se desdirá, porque demostraría su ignorancia y que muchos están en el machito porque son unos lameculos del poder, sobre todo del económico.
Sin embargo, como ocurre en todos los ámbitos de poder, la historia del Popular es un conjunto de luchas intestinas y, como ocurre siempre que hay un grave crisis, un cúmulo de decisiones erróneas, tomadas mucho tiempo atrás.

http://www.expansion.com/empresas/banca/2017/02/25/58b1b484468aeb383c8b45cc.html

Mención aparte merecen las empresas auditoras. Como ha ocurrido con otros bancos, las empresas encargadas de las auditar a estas entidades no vieron venir el problema. PWC, la auditora con la que trabajaba el Popular de manera regular, no advirtió de los problemas que otra auditora, en un tiempo récord de cinco días, si vio. Lo curioso del asunto es que esta auditora Deloitte, la que certificó en tan breve espacio de tiempo los problemas de la entidad financiera, fue sancionada con 12 millones de euros por el Ministerio de Economía, debido a su mala labor auditora en el caso Bankia.

http://www.elconfidencial.com/empresas/2017-06-13/informe-expres-deloitte-apuntillo-quiebra-venta-popular_1398315/

A uno, volviendo a mirar para atrás, le recuerda el caso del Royal Bank of Scotland, al que los test de estrés le situaban como el más solvente, para, unos pocos días después, tener que ser intervenido, y rescatado, con dinero público.


https://cincodias.elpais.com/cincodias/2011/12/12/mercados/1323908805_850215.html


A diferencia del banco británico, los despidos de empleados, de manera masiva, se produjeron antes de que los botarates que dirigían la entidad tuviesen que irse.

http://www.levante-emv.com/economia/2016/09/20/banco-popular-confirma-ajuste-3000/1469319.html

Sin embargo, sí existe una similitud entre los directivos del RBSC y los del Popular, tras la catástrofe y el abandono obligado del cargo no dudan en asegurarse un buen futuro, a costa de la entidad a la que han llevado a la quiebra.

http://www.eldiario.es/economia/antiguos-Banco-Popular-pensiones-indemnizaciones_0_652335021.html

Por supuesto, ni los auditores ni los banqueros ni los pelotas perderán sus puestos de trabajo, ni los bonus, ni nada de nada. Los únicos que han perdido su capital son los accionistas. Lo que a uno le parece lo más normal, pues de eso se trata el capitalismo que tanto dicen adorar los banqueros: una veces se pierde y otras se gana. Pero, claro, puede que ciertas personas, con no muchos posibles hayan perdido su dinero por apostar a favor de una entidad que las diferentes informaciones, hasta hace bien poco, definían como solvente y ejemplar. Lo que me hace pensar que, tal vez, las personas deberíamos tener una formación económica que se basase en un único supuesto: si inviertes en algo puedes ganar mucho, poco o regular, pero también puedes perder poco, mucho o todo. Y, los únicos que han perdido su modo de sustento han sido los trabajadores.
Me gustaría mostrar la opinión de los inspectores del Banco de España, los mismos que avisaron a Ánsar y a ZPpero de la burbuja financiera del ladrillo, y a los que no se les hizo caso. La agrupación mayoritaria de este cuerpo ha realizado un comunicado donde se critica la inacción de las entidades reguladores durante años, para atajar los problemas del Popular. No sólo eso, también cargan contra la forma de evaluar a los bancos, así como contra la auditoria realizada en cinco días por Deloitte, por lo abierto de sus conclusiones, que, por casualidad favorecían los intereses del Santander.

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2017/06/13/mercados/1497371612_866910.html

De nuevo, los funcionarios denunciando las presuntas arbitrariedades del poder económico y político, pero nadie les hará caso, porque tienen el puesto de trabajo asegurado, no como los trabajadores afectados por el recorte del Popular, que gracias a la gestión de unos pocos y de unos burócratas han acabado engrosando las filas del paro.
Un dato, a modo de despedida, el Banco Popular estaba considerado el banco del Opús.

miércoles, 14 de junio de 2017

EN UNA TARDE DE TELARAÑA

"On a cobweb afternoon
In a room full of emptiness
By a free way I confess
I was lost in the pages
Of a book full of death..."

Audioslave. Like a stone


Puede que el lector asiduo, si existe alguno, espere una entrada, más o menos fundamentada, sobre aspectos como la moción de censura, la política de Trump, los atentados de Londres o cualquier otra cuestión que aparezca, una y otra vez en los medios al uso. Si es así, siento que voy a desilusionarlo.
Me apetece mucho más hablar sobre como se construye, o reconstruye, una vida. 
Por lo general, las malas noticias aparecen de improviso, como el que no quiere la cosa. Una forma de vida, no tiene porque ser la mejor, se derrumba sin previo aviso; con todo el dolor, el miedo y la incertidumbre que esta situación genera. 
Una de las cosas que he aprendido, gracias a un profesional de estas cosas, es que existe una parte conductual y otra cognitiva, que no tiene porque caminar paralelas, ni en esta ni en otras cuestiones vitales.
La parte conductual se refiere a lo que haces para salir del asunto. En otras palabras: como te organizas la vida para seguir adelante. Se trata de moverse o no moverse, de seguir o parar. Desde mi experiencia personal, este apartado resulta el más fácil de manejar, pues, a pesar de todo, sólo se trata de planificar y hacer, aunque el grado de implicación no sea el cien por cien.
Existe una segunda variable, la cognitiva, que va ligada a como interpreta el sujeto lo que ha vivido. Tiene más que ver con los sentimientos, la autoestima... Aunque pudiese parecer lo contrario, este apartado también se puede trabajar, pues lo que sentimos, o mejor dicho, como interpretamos las cosas es algo subjetivo y no válido para otras personas. Se trata de una elaboración personal en función de nuestras experiencias, personalidad... Desde mi punto de vista, este segundo apartado, aunque modificable, como ya he dicho, resulta más difícil de sobrellevar.
Reconozco que estoy fascinado por mi propio proceso de reconstrucción, intuyo que inacabado, y por todo aquello que está produciéndose en él. Parece evidente que la autoestima se ha visto incrementada de manera muy significativa. De hecho, hace unos pocos días fui capaz de explicitar algo que me corroía desde hacía tiempo por dentro, pero no tenía forma definida. Supe entonces porque mucha gente me veía de una forma mucho más positiva de lo que me yo me veía a mí mismo y también aprendí una lección interesante sobre las expectativas creadas y lo acertado de la fábula "El escorpión y la rana" en el caso de determinadas personas.
Me choca de igual manera contemplar como la forma de ser, y de actuar, de ciertas personas, que tan importante fueron en otras épocas, ahora no ocupan ni un segundo de mi tiempo cuando se producen. Ni tan siquiera para cuestionarme por qué esas reacciones, o esas personas, tuvieron una gran transcendencia en mi vida. Hay demasiadas cosas y/o personas por hacer, vivir, pensar o conocer en esta vida.
Sin embargo, existe una sensación que, de vez en cuando, aflora y que, hasta hace bien poco, en cierta forma me podía: la sensación de fracaso. Fracaso de un proyecto, fracaso en mis elecciones, fracaso comparado con, fracaso... Como dije un poco más arriba, se trata de algo subjetivo, de una elaboración propia, tal vez fruto de cierto momentos de baja autoestima, de estrés (en ocasiones hay demasiadas cosas que hacer) o de vete tú a saber qué. Como he dicho, hace no mucho aprendía a lidiar con esa situación. Por supuesto compararse con alguien (o con la imagen que queremos tener de alguien) resulta un craso error. Respecto a mis proyectos y mis elecciones, no lo dudo, sigo teniendo proyectos y sigo queriendo, casi con vehemencia, elegir. ¿Equivocarse de nuevo? Entra en lo posible, forma parte de la vida y, por suerte o por desgracia, no poseemos el don de la infalibilidad (me han dicho que el Papa sí, pero no me quiero presentar a esas oposiciones).
Me gusta presenciar como cierta gente de mi entorno se reconstruye. Me gusta reconstruirme. Igual sigo teniendo termitas por dentro, que carcomen algún rincón por descubrir y por clarear, creo que todos tenemos termiteros internos, pero, lo importante, es que la reconstrucción, esté mejor o peor hecha, es un signo de vida; de una primavera lluviosa o calurosa; pero que siempre vendrá con flores más tempranas o más tardías y será un preludio de la luz estival que inunda todo.
Un saludo.

lunes, 12 de junio de 2017

GENTE DE ORDEN

"La característica principal del hombre-masa
no es la brutalidad y el atraso,
sino su aislamiento 
y su falta de relaciones sociales normales".

Hanna Arendt

Cuando utilizamos el concepto gente de orden nos referimos, por lo general, a personas conservadoras, en cualquier sentido que esta palabra pueda adoptar. No sé porque extraño mecanismo, cuando utilizo este término me viene a la cabeza la imagen de un tipo de unos sesenta y pico años, con bigote fino y gafas oscuras. Puedo asegurar al amable lector que no se trata de una invención ni de ningún recurso para llenar unas líneas de esta entrada. Aunque sí he de decir que a esta característica fisonomía con la que identifico a la gente de orden, en los últimos tiempos se ha unido otra, que, en muchos aspectos, nada debe envidiar al prototípico émulo de Franco: el de los tipos que, también con una cierta edad, la cuarentena o la cincuentena, buscan satisfacer, bajo un manto distinto, sus instintos menos confesables.
Si existiese un manual diagnóstico que nos permitiese identificar las características más sobresalientes de una persona de orden, además de la indumentaria, aparecerían características como: búsqueda de un entorno social permanente, con el menor número de cambios sustanciales posibles; o impulsar un código legal, represivo, que castigue con dureza, con saña si resultara preciso, a aquellos que no concuerden con las ideas de orden o, necesidad de polarizar la sociedad entre buenos o malos; por no olvidar el clasismo y la necesidad de sustentar esas ideas en un ideal mayor y difuso, como puede ser la patria, la religión u otros, más de moda y mejor aceptados, como veremos durante el desarrollo de esta entrada. 
Leídos con detenimiento, los items anteriores parecen definir a un tipo de persona que, no sólo en nuestro país, existe y empieza a dejarse ver sin ningún tipo de tapujos en nuestra sociedad. Sin embargo, se debería considerar un espejismo pensar que sólo en el bando del racismo/nacionalismo/fascismo... existe gente de orden. Al contrario, existe tanta o más gente de orden en la facción de la sociedad que dice (este verbo resulta mucho más importante de lo que pudiese parecer) situarse frente a estos tipos que asociamos con esa forma de ver el mundo. Vamos a analizar los porqués.
En este país, hace unos pocos años, surgió una fuerza política que se proclamaba de izquierdas o socialdemócrata, entendido tal concepto como se entendía en los años sesenta o setenta del siglo pasado. A nadie se le escapa que la reacción ante este fenómeno de la gente de orden de toda la vida de dios, fue, y es, virulenta. Pero, a nadie se le escapa que a una parte de la recua que se sitúa frente a los del bigote fino, la irrupción de un partido, cada vez más conservador, como Podemos, les supo a cuerno quemado. La posibilidad de cambiar algo, empezando por el sistema turnista, planteó un serio quebradero de cabeza a aquellos que defienden la estética como fuente de todo bienestar y que, en el fondo, comulgan, de buen grado, con lo sustancial que sustenta el sistema. 
La gente de orden, con o sin bigote, recurre siempre a las injusticias que se cometen para intentar que se promulguen leyes punitivas, que defiendan los intereses de los colectivos damnificados, o presuntamente damnificados. Para ello, como ya traté en otra entrada, utilizan casos particulares, reales o no (eso importa poco) y los asocian a una idea general, a una pretendida situación generalizada por doquier. Con ello se busca la aparición de leyes sancionadoras. Con ello se busca el castigo. Y en eso, los petrimetres del Grupo PRISA, o Ignacio Escolar, no se diferencia de Jiménez Losantos o de Carlos Herrera. El castigo, la pena por, de manera real o figurada, infringir los códigos impuestos, o que pretenden imponer, unos y otros es la base de todo. 
Cuando escribo esto no puedo evitar pensar en esa mentalidad católica de unos y otros, que no se basa en el perdón o la redención, sino en la mentalidad nacionalcatólica basada en el castigo; en la pena terrenal o eterna. Y no puedo evitar pensar en que unos y otros poseen, y utilizan, esa mezquina y rastrera forma de afrontar la vida, creando buenos y malos. Los míos y los otros. Los de mi moral y los de la otra moral. Porque, sí, querido lector, los que se sitúan frente a la gente de orden de toda la vida sólo buscan imponer una moral, imponiendo un castigo (que, por supuesto, ellos no van a ejecutar) a aquellos que no comulgan con sus postulados. Pero, lo más importante, es que estos predicadores de lo correcto, no juzgan a personas que, en un momento u otro han cometido un delito, real o de los creados por ellos. Estos tipos hablan de personas que tienen un rasgo de comportamiento inmutable todos son radicales, machistas, antisistemas, violadores... En otras palabras, se trata de personas que toda su vida van a ser eso, y que, toda su vida está marcada por un acto, o varios. No existe la capacidad de redención (haga el lector la prueba con el caso de la violencia de género se habla de cambiar mentalidades, pero no se habla de gente que se redima) y de cambiar. Existe sobre todo la necesidad de castigar conductas. De castigar a personas por robar dos carros en Mercadona o por devolver los insultos a la pareja en una discusión (merece la pena leerse la ley y ciertas sentencias sobre violencia de género). Se trata de castigar, de castigar y de crear una sensación de caos generalizado para asustar a la gente y poder imponer esa ansia de imponer el orden.
El castigo, la imposibilidad de reformarse, de integrase en la sociedad porque tal persona ha sido condenada por tal o cual cuestión. Lo siento, pero la gente de orden, me da igual los que reconocen que son de derechas, como los que son de derechas, pero dicen ser progres, sólo desea castigar a los distintos, imponer sus ideas de orden, bajo excusas varias.
Bajo todo ello subyace la idea de que unos y otros no quieren cambiar nada ni interesarse por mundos que no sean los suyos, de los que no están dispuestos a alejarse ni un milímetro.
Querido lector, imagino que todos tenemos un poco de gente de orden, pero a mí me preocupar juzgar a la gente no por lo que hacen, ni por lo que pueden llegar a hacer y ser y por su capacidad de cambiar. Me preocupa que ideas zafias, que interesan a unos pocos, y que viven muy bien gracias a ellas, condicionen lo que yo llegue a pensar sobre ciertas personas. Prefiero perder un poco de tiempo de mi vida en observar a la gente y conocer por mí mismo. Prefiero no hablar de castigos y de gente buena o mala. Prefiero hablar de conductas que no me gustan y de que conductas que me gustan. De puntos fuertes y de puntos débiles y no de sistemas de valores que dictan coordenadas en la forma de vivir y de interpretar la vida, que, en ocasiones, sólo se llevan a cabo de cara a la galería y de boquilla. Hipocresía por interés o por miedo al qué dirán.
Un saludo.

jueves, 8 de junio de 2017

IMPRESIONES

Escucho con sorpresa a un fulano en Onda Cero que ejerce de ecologista, a mí me parece un animalista, algo parecido, pero no igual, defendiendo que cuando los niños van al campo se quedan boquiabiertos y paralizados ante tanta belleza. Uno, que sí ha ido con niños al campo, sabe que la reacción suele ser bien distinta: correr, tanto espacio abierto lo pone a huevo, tirar piedras, coger ramas sueltas y utilizarlas como espadas o, si lleva un rato andando, preguntar cuánto tiempo queda. El ecologista en cuestión se empeña en pensar que los niños actúan como los adultos, como ciertos adultos, lo que demuestra su desconocimiento de los niños y su desconocimiento de una realidad que pretende vender como cierta.



En los últimos tiempos oigo con harta frecuencia reivindicar el papel de la mujer en la Historia, pero casi nunca escucho el nombre de Rosa Luxemburgo cuando se habla de mujeres precursoras. No albergo duda alguna sobre la causa: la necesidad de transmitir una imagen de mujer que coincida con el ideal de las democracias liberales. Según esos patrones no resulta apropiado hablar de una mujer que a finales del XIX y principios del XX  lideró la lucha por los derechos de los trabajadores, dio puerta al partido socialista alemán por tibio, apoyó la revolución bolchevique, con matices, y murió asesinada como consecuencia de la represión de los Freikorps, apoyada por el mismo partido socialista al que perteneció, realizada para detener la revolución espartaquista. Mujeres sí, pero de las nuestras y a nuestra manera.



Los taxistas se encuentran en pie de guerra contra Uber y Cabify, que se pueden encuadrar dentro de la denominada economía colaborativa. No voy merece la pena hablar de la situación declarada por la mayor cooperativa de taxistas de EE.UU. fruto, entre otras cosas, de la competencia de Uber, pero sí merece la pena detenerse ante quién está detrás de alguna de estas empresas. Resulta curioso observar que detrás de Cabify se encuentra un fondo de riesgo, Seaya, liderado por Beatriz Gonzáles, la hija del presidente del BBVA. Todo ello da que pensar sobre lo que hay detrás de algunas de esas iniciativas y sobre la facilidad de algunas mujeres para triunfar, sobre todo si son hijas de banqueros como Botín o Francisco González. A lo mejor por eso no interesa hablar de Rosa Luxemburgo.
Por cierto, la idea de que fondos de riesgo apuesten por la Economía colaborativa no es privativa de España, véase el ejemplo de Airbnb

http://www.politicaexterior.com/articulos/informe-semanal/ispe-1037-5-junio-2017/



Escucho el vídeo que han colgado de la actuación de Albert Plá para Suena Guernica, de nombre "Caen bombas sobre Madrid" y pienso que resume a la perfección lo que supuso la guerra.  Lejos del carácter épico que algunos, de uno y otro bando, quieren atribuir al conflicto, se trata de muerte, heridos, mutilados, corrupción, hambre y miedo. Pero lo más tremendo del asunto es la reflexión final del cantante: que es una historia que se puede repetir y yo estoy convencido, de que aunque no ahora, puede ocurrir. Siempre habrá hijos de puta capaces de matar a una parte de la humanidad por imponer sus ideas.






Me cuenta una persona que nació en la antigua URSS, hacia la que no siente ninguna nostalgia, que en los años sesenta, cuando ella vino al mundo, todos los niños nacían en hospitales. Comparo de forma mental la situación con la que vivía España en aquella época y me planteo si eso ocurría aquí en esa época y sé, a ciencia cierta, que en determinados sitios seguían naciendo los niños en sus casas, no por voluntad propia, sino por no existir otra opción. Parece que existían dictaduras del proletariado y dictaduras del capital.



El sufrimiento de los civiles en Mosul parece que no importa mucho a los medios de comunicación de este país, que apenas se refieren a ello. Como tampoco la muerte por bombas de aviones occidentales, más de 100 hace poco por un bombardeo de EE.UU, o la represión que están ejerciendo los militares iraquíes, que cuentan con el apoyo de Occidente. Tal vez todo se deba a que ninguna niña de seis años tuitée en perfecto inglés sobre su situación desesperada, como ocurría en Alepo. O, tal vez, todo se deba a que Siria es un aliado de Rusia. Y/o, tal vez, todo se deba a que los medios de comunicación y los estómagos agradecidos que trabajan en ellos saben que deben presentar una realidad cercenada. que conviene a los intereses de los dueños de los medios.


Hablando de realidad cercenada, lo que cuentan sobre Venezuela en estos últimos tiempos puede considerarse un ejemplo de manual. Presentar la situación que existe en el país como fruto, en exclusiva, de una represión salvaje del Gobierno es para quitar el carné de periodista a todos esos petimetres. Algún día me extenderé más sobre el asunto y sobre como un país que siempre había pagado sus deudas lleva tiempo asfixiado por las agencias de calificación, o la comparación con otros países como Guatemala o El Salvador. Hoy bastará con decir que una parte de los muertos, y asesinatos, ocurridos en Venezuela son fruto de la atrocidad de los denominados grupos opositores.


http://www.elmundo.es/internacional/2017/06/02/593116cfe5fdea624d8b4629.html

http://www.hispantv.com/noticias/venezuela/340561/protesta-oposicion-policia-muerto-maduro

http://www.latabla.com/turba-opositora-quemo-y-apunalo-a-joven-que-confundieron-con-un-chavista-en-caracas/

https://actualidad.rt.com/actualidad/240755-muere-opositor-venezolano-estallar-bazuca-casera

http://noticiaaldia.com/2017/05/un-hombre-fue-golpeado-al-ser-confundido-con-funcionario-de-maduro-en-el-ccct-videos/

Si alguien quiere ver como funciona la pacífica oposición venezolana, puede buscar en Twitter @_ju1_ o bien AlOtroLadodelMuro, encontrará imágenes de pacíficos opositores lanzando cócteles molotov, y vanagloriándose de ello, o imágenes como esta:



lunes, 5 de junio de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (5-6-2017)

Querido diario, la última vez que escribí acabé con la sensación de que el mensaje que plasmaba en ti se encontraba cargado de mal humor o algo parecido. Espero que en esta ocasión lo que vierta en ti sea algo más positivo, pero, ya a final de curso, la cabeza y el espíritu andan fatigados y no sé si tendré esa capacidad. Creo que hablar de algo que se obvia en bastantes ocasiones y que tiene que ver con lo bueno que pueden realizar los alumnos, incluso los que tienen más dificultades, ayudará a borrar esa sensación.
Trabajar con alumnos con necesidades educativas especiales durante bastantes años me ha hecho ver la importancia que tiene uno de los aspectos que, a veces, obviamos: los puntos fuertes de los alumnos que tienen una mayor problemática. No resulta infrecuente escuchar que el niño, o la niña, tal o cual no saben, no quieren, no llegan, no hacen... No sólo se escucha en algunos profesionales este tipo de mensajes, ciertos padres se centran también en lo que no pueden llevar a cabo sus hijos, sea real o no. No voy a entrar en el supuesto de los padres  muy exigentes, pues se trata de un campo muy amplio, del que no conozco todas las aristas. Me preocupa, sin embargo, que no seamos capaces de darnos cuenta de que todos los alumnos tienen algo, o mucho, que hacen bien y pongamos nuestra lupa en las carencias. Cierto, nuestra labor es enseñar, y debemos procurar que nuestros alumnos aprendan lo máximo posible, pero esta labor se puede ver facilitada, haciéndose de paso más llevadera para los niños, en especial para aquellos con necesidades educativas, si nos apoyamos, aunque sea de vez en cuando, en aquello que hacen bien; en los aspectos que les resultan atractivos y en los que se sienten más seguros. Sentirse más seguros les llevará, en muchos casos, a borrar esa sensación de fracaso a la hora de abordar los nuevos aprendizajes que estos alumnos pueden llegar a tener. Sensación de fracaso por una experiencia repetida de fracaso, por una experiencia de esfuerzo mayúsculo para conseguir muy poco, por compararse con otros niños que aprenden con más facilidad. Por ello, no está de más recordar a estos niños, y a nosotros, que son buenos en algo, que hacen cosas con facilidad y que esa "virtud" puede servir para abrir nuevas puertas.
Hace un par de semanas estuve echando un vistazo a un conocido método para aprender Matemáticas, que me pareció tener cierto interés. Reconozco que lo hice a través de Internet y no profundicé en exceso en ello, aunque, como he dicho, tiene un punto que lo hace distinto. Sin embargo, cuando ojeo un nuevo método o algo similar siempre me pregunto lo mismo: ¿sirve para que los alumnos con necesidades educativas específicas, en especial con necesidades educativas especiales, aprendan mejor? En este caso no lo sé, pues no he tenido ocasión de conocer el método a fondo y, mucho menos, de ponerlo en práctica. Pero mi experiencia me dice que los métodos innovadores funcionan con los alumnos normales, en especial con los mejores (que suelen ser los que aparecen en los vídeos de Youtube) y menos con los que en realidad más lo necesitan. Tengo la impresión, posiblemente errónea, de que la mayoría de los alumnos aprenden sí o sí. Lo que diferencia cuánto aprenden y cómo es el docente y la metodología que pone en práctica. Yo aprendí las tablas de multiplicar en primero de EGB, con algún sopapo incluido, de memorieta. Sin embargo, mis alumnos construyen ellos sus tablas con las unidades de las regletas, antes de aprendérselas. Si quitamos el sopapo, ¿cuál es mejor sistema? Yo creo que el mío (por eso lo aplico), pero, al final, la gran mayoría de los alumnos aprenden a multiplicar. Sin embargo, para mis alumnos con necesidades, resulta más ameno aprender a restar con llevadas o a multiplicar con las unidades de las regletas, construyéndose ellos sus propias tablas. Pero, al final, cuando tienen que aprendérselas, deben memorizar, aunque yo haga en muchos casos de memoria de trabajo para que, con paciencia, puedan interiorizarlas. En el fondo perseguimos lo mismo;  varía, que no es poco, la comprensión del proceso y la estrategia para abordar la tarea. Por ello, para mí, un método es bueno cuando facilita sobremanera que, con el mismo docente, el alumno adquiera un contenido.
Lo sé prometí no hablar de cosas escabrosas, pero lo que sigue a continuación no puede ser obviado.
Reconozco que empieza a darme miedo el nivel de alarma, interesado, que están creando los medios en torno al acoso escolar. El acoso escolar es un problema real, pero por doquier aparecen noticias y, sobre todo, datos sin contrastar que intentan hacer ver que el acoso escolar existe en cada esquina de los centros. Como ha pasado con otras cuestiones, muy en boga, este estado de alarma va a contribuir a distorsionar la realidad, generando un problema aún mayor. Uno empieza a pensar en aquellos casos en los que alguien denuncie acoso, siendo dudoso el asunto, y se deba activar el proceso para determinar si es así (el proceso se abre de manera automática cuando ocurre una denuncia). Cuando esto ocurre, al menos en esta comunidad donde yo trabajo, a los padres de los niños que, en teoría, ejercen el acoso, hay que notificarles, de oficio, que se abre un proceso de instrucción. ¿Qué ocurre si todo se debe a una interpretación de una madre o un padre que no se corresponde con la realidad? No importa. El estado de alarma conlleva desinformación, la aparición de aprovechados y, lo más importante, el sufrimiento de inocentes.
Como ejemplo de aprovechados e imbéciles te contaré, querido diario, que hace unos días en una red social leí a un fulano que pontificaba, como docente, sobre acoso escolar. Sin identificarme como maestro empecé a hacerle preguntas sobre el asunto. La cantidad de majaderías que me contestó no tienen parangón. Me hizo mucha gracia cuando aseguraba que "salvaban" a muchos chicos, pero que la falta de medios impedía que hiciesen más. Según el gachó el maestro no podía abandonar la clase para hablar con acosado o acosador, pues dejaba a los otros veinticinco chicos solos, lo que me parece obvio; tan obvio como que un caso de buillying real requiere algo más que una charla de pasillo informal para su solución (cierta gente tiende a confundir acoso con roces ocasionales o con el hecho de que dos alumnos no congenien en absoluto y eso genere disputas). Terminé por decir que era docente y que él era "bobo, muy bobo". Por supuesto la conversación se interrumpió, por su parte. Sin embargo, lo más preocupante es que un aprovechado juega con un serio problema para conseguir un minuto de gloria o, tal vez, o para intentar llevarse a alguna al huerto, con su papel de Supermán. Creo que los docentes deberíamos pensar en el lugar hacia el que nos encaminamos con este uso espurio, por parte de medios y aprovechados varios, de un asunto serio, muy serio y real.

En breve tendrás más noticias mías. 

jueves, 1 de junio de 2017

MIS HÉROES

"...Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente..."

Sentados sobre lo mismo.
Miguel Hernández.


Imagino que muchas de las personas que lean esta entrada habrán crecido de la mano de unos superhéroes determinados, que habrán formado parte de su vida durante unos años de la misma, y que, en algún caso, pueden seguir en ella. Con el paso de los años los héroes suelen ir cediendo paso a las obligaciones que se van contrayendo, por lo general de manera imperceptible, cuando comenzamos a ejercer de adultos.
Es en ese momento cuando empezamos a dar más importancia a situaciones en las que personas, o colectivos según algunos, padecen penurias, injusticias ominosas y, en algunos casos, luctuosas. Los medios de comunicación hacen llegar a nuestras casas las pésimas, e incluso mortales, condiciones de vida de seres humanos, que atrapados por las circunstancias, ven como sus vidas se convierten en infiernos en la tierra. En estas situaciones, esos mismos medios, nos presentan a personas que conviven, de manera voluntaria, con los desfavorecidos y que les ayudan a sobrellevar su carga, por lo general proporcionándoles recursos materiales que necesitan. Estos voluntarios, lejanos y desconocidos para la mayoría de nosotros, pasan a ocupar el papel de superhéroe que enterramos hace tiempo bajo el manto de la madurez y la responsabilidad. En este caso se trata de un superhéroe de acción.
También parece que existen otro tipo de personas que pueden asumir el papel de superhéroe, que tanto parece necesitar una cierta parte de la gente para llenar su vida, y no son otros que esas personas que denuncian injusticias que sufren por doquier personas, y sobre todo, según ellos, colectivos, que sufren la marginación de una sociedad egoísta. Superhéroes, que hablan de gente rechazada por su etnia, sexo, condición o ideas y que tienen amplio eco en los medios de comunicación, en especial en alguno de ellos, los más cool. Superhéroes y superperiodistas que nos hablan de la falta de oportunidades, de grandes colectivos marginados y que, a pesar de sus esfuerzos ímprobos, a veces durante décadas, no consiguen ver como mejora su situación. Aquí podemos hablar de superhéroes dedicados a mover conciencias.
Por último existen otro tipo de superhéroes, esos tipos que consiguen un nivel de reconocimiento por su sobresaliente labor, que destaca sobre el resto de los mortales. Me viene a la memoria ese español que ha estado nominado al premio al mejor docente del mundo mundial. En este caso se trata de superhéroes gracias a la publicidad y a la distorsión de la realidad.
Yo, tal vez por la edad, sólo creo en héroes, que suelen ser anónimos, y que, en realidad, se suelen encargar de que aquellos que lo necesitan puedan mejorar su vida. Se trata de personas que no basan su vida en largarse a países lejanos, en largar soflamas sobre los desheredados o en salir en los medios por su gran nivel Maribel.
Mis héroes quedan con sus amigos a comer, a beber cervezas o copas, tienen miedo, se sienten solos y se ríen cuando escuchan chistes verdes o no políticamente correctos. Mis héroes tienen niños, que en ocasiones juegan con mi hijo, tienen dudas y se plantean como hacer mejor las cosas que le competen, tomándose un gintónic, tras comer en un mejicano. Mis héroes son guapos y feos, lloran cuando las cosas les van mal, critican a otras personas y ven programas de entretenimiento en televisión. Mis héroes pueden haber leído a Kerouac o no haber leído un libro en el último año, porque esos hijos, que tanto tiempo les ocupan, y que a veces les superan, no les dejan tiempo para ello.
Aunque cuando hablo de todo ello me vienen nombres a la cabeza no espere el lector que les ponga negro sobre blanco; pero sí creo que merece la pena contar por qué son mis héroes. Son mis héroes porque se empeñan en que los niños gitanos de ese barrio que pasan por sus manos, y que faltan con regularidad a clase, tiene que terminar todos sabiendo leer y escribir de manera aceptable. Son mis héroes porque siempre hay un hueco, aún con cierta bebida en el cuerpo, para preguntar qué hacer con un chaval sin apoyo familiar y que no arranca a leer. Son mis héroes porque te cuentan que casi se les saltan las lágrimas cuando dos alumnas de origen marroquí consiguen la titulación académica, gracias a esfuerzos sin cuento.  Son mis héroes porque tratan con delicadeza y dulzura a personas ancianas, algunas de ellas con un alto grado de dependencia, que viven en la residencia de ancianos en la que ellos trabajan. Son mis héroes porque salvan a personas que viajan en embarcaciones precarias, jugándose la vida. Son mis héroes porque sólo esa gente, que no sale en los medios ni intentan cambiar más que su pequeño mundo, son los que en realidad se ocupan de aquellas personas que, como ellos, no aparecen en los medios, pero necesitan su ayuda para seguir viviendo. Son mis héroes porque, a pesar de serlo, no necesitan saberlo ni mucho menos que se les reconozca. Son mis héroes porque lo único que necesitan es la satisfacción del deber de cumplido, habiendo superado en muchos casos penurias, que nadie se molestará en contar.
¿Sabe lo mejor del asunto, querido lector? Que tengo relación con algunos de esos héroes y sé de su heroísmo porque tengo la suerte de compartir con ellos una pequeña parte de su vida. Seguro que usted, amable lector, también conoce a alguno de esos héroes que, con su dedicación, contribuye a mejorar la vida de una, dos o mil personas.
Un saludo.

lunes, 29 de mayo de 2017

LA ROSA SIN PÉTALOS

"Si no quieres que un hombre se sienta desgraciado,
no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión,
para preocuparle; enséñale sólo uno;
o, mejor aún, no le des ninguno".

Ray Bradbury




Hace tiempo que no me dedico a comentar la actualidad política de esta vieja y reseca piel de toro, que nos cobija, pero las elecciones para elegir a su secretario general del PSOE me han llamado la atención y no he podido evitar aportar mi visión de asunto.
Parece obvio comentar, aunque para mucha gente no lo parezca tanto, que lo que hagan los afiliados del partido de la rosa y el puño bien hecho está; pues las personas que con su dinero y con su esfuerzo conforman ese partido deben de ser las que decidan sobre su presente y su futuro, sea éste el que sea. Me resulta chocante, cuando no absurdo, escuchar a personas que nada tienen que ver con la organización fundada por Pablo Iglesias defendiendo que tal o cual decisión tomada por los afiliados se debe considerar inadecuada, desacertada, cuando no estúpida. Los calificativos sobran, y más cuando no se forma parte, ni se desea formar, de esa formación política. 
Dicho esto, me gustaría aclarar que no siento ninguna simpatía especial por los partidarios del partido del Ferraz ni por sus ideas (no muy distintas a las de los populares). Tampoco tengo una afinidad especial, más bien al contrario, con sus líderes. De hecho Pedro Sánchez me parece un producto, modernizado, del aparato del partido y, por tanto, un tipo cuya ambición sólo se puede equiparar a la facilidad que posee para cambiar de mensaje, en función de los intereses. 
Explicado todo lo anterior me gustaría hacer un análisis de algunas de las cosas sucedidas en estos últimos meses en el PSOE. Para ello debemos echar la vista atrás unos pocos años, justo hasta el inicio de la crisis (estafa) en la que España estaba gobernado por un personaje deleznable, líder del PSOE, conocido como ZP. Hasta ese momento este país vivía una euforia económica basada en la especulación; lo más alejado del socialismo que puede existir.
El leonés, personaje turbio donde los haya, se plegó con facilidad a los postulados neoliberales extremos cuando le hicieron ver que sus juegos de prestidigitador eran sólo eso: artificios, que cuando vienen bien dadas tienen su efecto, pero en aquellas épocas su zafiedad no solucionaba las cosas y, fue en ese momento cuando no dudó en mostrar su verdadera faz y la de su partido, que no era otra que estar junto al poder económico a capa y espada.
Fruto de esa forma de gestión su partido perdió la presidencia y vio como aparecía un movimiento potente situado a su izquierda, que se conformó en un partido llamado Podemos. Este hecho resultó crucial en todo lo que estamos viviendo en estos momentos. Cuando aparece el partido morado el bipartidismo salta por los aires y el enemigo de enfrente ya no es el único enemigo. Veamos a qué me refiero.
Con el sistema bipartidista, turnista, resultaba muy fácil unir a las huestes socialistas, pues, se hiciese lo que se hiciese, bastaba con identificar al enemigo, el PP y su tropa, para cerrar filas. Además en un sistema de dos partidos, tarde o temprano, se acabaría gobernando el país. Ahora, no existe un  único enemigo y lo de copar el poder, tarde o temprano, no parece tan claro.
La existencia de un enemigo, siempre a la derecha (al menos en teoría), facilitaba unir a los militantes del partido. Se hiciese lo que se hiciese, las gente del PP siempre sería más de derechas. Ahora, con el surgimiento de Podemos, ya no existe esa excusa, pues los de Pablo Iglesias han ocupado el papel socialdemócrata que, en teoría, le correspondía a los del PSOE. Ya no resulta tan fácil justificar todas las medidas tomadas por los dirigentes socialistas, porque existe una organización potente que les ha robado la justificación del progresismo y de la izquierda (esa hace mucho que la perdieron).
Los líderes históricos del PSOE: González, ZP, Rubalcaba, algunos barones regionales... no vieron venir ese cambio y siguieron pensando que los parámetros eran los mismos que en tiempos pretéritos y acabaron estrellándose con su candidata andaluza. De igual manera, los medios asociados por tradición al PSOE, que llegaron a quitar y poner candidatos (el ejemplo de Borrell es prototípico), léase el Grupo PRISA, han descubierto que su influencia en la agrupación que se denomina progresista ya no puede considerarse decisiva. Basta ver el ataque despiadado, con insultos incluidos, que realizaron hace meses contra Pedro Sánchez, y el nulo resultado que les dio.
Respecto a Pedro Sánchez decir que es un émulo de ZP. Un tipo sin ideología alguna que no sea la de la ambición propia, capaz de defender que algo es blanco en un momento dado, para acto seguido, en otro contexto, volcarse en asegurar que eso mismo posee color negro, siempre que las circunstancias lo aconsejen.
Intuyo que los militantes del PSOE votaron a este tipo como respuesta a una jerarquía del partido que les aproximaba sin tapujos al PP. Una respuesta que no tiene tanto de ideológico (recordemos que en su anterior etapa el nuevo Secretario General pactó con Ciudadanos) como de castigo, por las conductas del pasado, en algún caso, como en la abstención para la elección de presidente, muy cercano. En realidad no se vota ideología, se votan personas. Tan es así que no se votan ideología que Pedro Sánchez mantiene en su programa la descabellada idea de asimilar ciertos partidos nacionalistas con lo que el denomina progresismo. Algunos de esos partidos nacionalistas, como el PNV, no han dudado en apoyar los Presupuestos Generales del Estado de este año y otros como el PDCat, no dudaron en apoyar la reforma laboral (bajo el nombre de CiU) o el segundo decreto de la Estiba. Por tanto, no hay ideología alguna. Lo que existe son formas y ambiciones.
Capítulo aparte merece la consideración sobre el futuro del PSOE con el nuevo secretario y con las alternativas. Uno intuye que la cosa no iba a variar mucho, porque el mapa electoral parece poseer una cierta estabilidad, diez escaños arriba o abajo, siendo la verdadera llave el papel de Ciudadanos, que es el partido que puede hacer perder, o ganar, votos al PP, otorgando, o no, al partido de Génova una mayoría más o menos holgada.
Como he dicho, se trata de una opinión a día de hoy, sin mayor base científica o sociológica, que puede mutar en función de las circunstancias. Tal vez la verdadera cuestión es conocer si Podemos consigue mayor representación parlamentaria que el PSOE, consiguiendo ser la segunda fuerza política, o no. Tal vez este hecho pueda tener más importancia de lo que parece para el partido del puño. Si la agrupación con sede en Ferraz se convirtiese en la tercera fuerza política, lo que implicaría un nuevo descalabro electoral, los cuchillos, a fecha de hoy muy bien enterrados, empezarían a volar y todo el entramado creado por Pablo Iglesias podría saltar por los aires. La lucha por los restos de poder, por los cargos que arreglen la vida a unos cuantos, la ambición de medrar, podría terminar por desmembrar a la única de las dos organizaciones políticas que aún sobevivía (la UCD ya forma parte de la Historia de este país que se estudia en los libros).  Por tanto, en mi modesta opinión, lo crucial para los de Sánchez es parar la sangría que supone la pérdida de votos y, por tanto, de influencia. De no hacerlo, el ejemplo griego o francés no queda muy lejos.
 Uno piensa que la ambigüedad y los circunloquios servían cuando sólo existía un rival, situado a la derecha. A día de hoy esa verborrea vacía solo genera rechazo y alejamiento de los no fieles. Más de lo mismo, con una cara más joven.
Un saludo.